Hoy publicamos un artículo escrito por una familia de la asociación. Es de vital importancia escuchar a nuestros hijos, escuchar a nuestros alumnos. Seguro que si preguntamos a nuestros niños, podemos añadir más. Hagamos este ejercicio, escuchar.
15 FRASES QUE SIEMPRE HE QUERIDO DECIR A MIS PROFES (“y nunca me he atrevido”…)
1. Copiar es una tortura.
¿Por qué si hay una pregunta ya escrita tengo que volver a escribirla en mi cuaderno, en vez de contestarla directamente? A veces me quitas puntos en mis ejercicios y exámenes, por tener tachones o no haber copiado algo que ya he leído, comprendido y respondido correctamente. No sé explicarlo pero… necesito hacer las cosas a mi modo. Es más, te confieso que me resulta mucho más lioso responder sólo a lo que se me pregunta y seguir todos los pasos del enunciado, que hallar la solución (entre tantas instrucciones… ¡me pierdo!).
2. Evita gritar, por favor.
Ya se que a veces armamos mucho bullicio. Y si, además, subes mucho tu tono de voz, tengo que taparme los oídos. Los gritos y las broncas generalizadas me desequilibran, me asustan y me provocan dolor de cabeza. Es desgastante. Pero a la vez, quiero que sepas que admiro mucho tu paciencia. Me doy cuenta de que no es fácil soportar a 27 niños descontrolados, cada día.
3. ¿Memorizar poemas? Mejor me invento uno.
Si lo que quieres es que ejercite mi memoria, me gustaría contarte lo que pasó en el último episodio de mis dibujos preferidos. También puedo decirte minutos de diálogos de algunas pelis o libros que me gustan. Además, puedo solfear y entontar muchas canciones. Pero si lo que me pides es que mi mente se ponga en modo verso, proponme algún tema que me resulte atractivo… intentaré escribir mis ideas en forma de poesía (con mi letra de niño con mucha
personalidad que sólo yo entiendo, como me dices a veces). ¡Sería mucho más divertido!.
4. El dolor de la mano alzada.
Creo que ya me ha salido tendinitis en mi brazo derecho. Me duele de tanto levantarlo y que ya, casi nunca me mires, a no ser que nadie más sepa la respuesta. Sé que siempre preguntas a los compañeros que les cuesta un poco aprender y a los que quieres que se esfuercen más (pero he de confesarte que me pone triste una cosa: cuando estos compañeros responden correctamente, tus felicitaciones hacia ellos son maravillosas y a mí, apenas me dices “muy bien” como si fueras un robot). Pero por favor, no me pidas que me contenga en mis respuestas para dejar pensar a los demás. Necesito expresarme y demostrar lo que sé.
5. No me gusta que me señalen como el más listo de la clase
Quizás nunca he te dicho que me ha costado mucho tiempo y esfuerzo, ser uno más, bajar cada día al recreo a jugar con todos los niños y que mis profesores y compañeros me respeten y me valoren. Ese ha sido mi verdadero y arduo trabajo aquí. Me doy cuenta de que hay infinidad de cosas que no sé y que las más importantes, no vienen en los libros ni en internet (te confieso que, muchas veces, lo más interesante para mí, ocurre entre clase y clase).
6. Sé que no soy perfecto.
Normalmente, soy demasiado autoexigente y sensible. Por ello, lo que menos me gusta es cuando mis fallos parecen tener más importancia que los de los demás. Todo el mundo se asombra si doy una respuesta errónea sobre algún
tema y me miran extrañados, decepcionados… (o al menos, eso es lo que percibo). Yo también tengo derecho a equivocarme, a dejarme llevar y a tener despistes tontos. Para mi, es muy importante no defraudar a mis profesores y a mis compañeros.
7. Necesito llorar, correr, y reír intensamente.
A veces, pierdo los papeles y no puedo controlarme. Demasiado ruido, todos hablando al mismo tiempo, varias pequeñas cosas negativas en una misma mañana… me hacen estallar (te sorprendería el grado en el que sufro la
cantidad de injusticias y actos violentos que se cometen en un solo día en el colegio). Sé que así es la vida pero me cuesta mucho que todas estas cosas no me afecten (y si lloro, por favor, no me mandes ir al baño a tranquilizarme.
Siempre está oscuro y sucio y no sé que es peor… si que todos me vean llorar o soportar el asco y el miedo de ir solo a los lavabos).
8. Siempre… siempre… ha de haber Recreo, Plástica, Valores y Educación Física.
Algunas veces bajamos cuando todos acaben el trabajo y yo, muchas veces, ya he terminado. Así que… ¡no puedo perder ni un minuto más en clase! porque sino, me puedo subir por las paredes. Si algunos compañeros necesitan más esfuerzo mental que físico, lo comprendo; pero a mí, por favor, no me quites ni un segundo de ese tiempo en el que puedo soltar todo lo que me sobra. Lo necesito. Tantas horas de lengua, mate y ciencias… es un rollo (nunca entenderé por qué son más importantes que las demás asignaturas).
9. Hay infinidad de maneras de hacer música.
En el colegio, parece que sólo existe la flauta… ¿Qué sentido tiene que toquemos todos la misma canción? no me gusta nada… menos mal que a veces, el profesor me deja improvisar en el carrillón del aula mientras organiza la clase. Si me sale algo bonito, mis compañeros incluso… ¡me aplauden!. Es genial tocar para los demás y que les guste (aunque creo que lo que les entusiasma realmente es que así, perdemos tiempo de clase).
10. La creatividad jamás debería ser una obligación ni una competición de originalidad.
¿Por qué es obligatorio que todos hagamos el dibujo de Navidad o participemos en concursos literarios? Es verdad que la competitividad me gusta… y también ganar (¿a quién no?). Pero lo que de verdad disfruto es dando lo mejor de mí, expresando lo que soy capaz y canalizando mi energía en algo que me guste y me salga de dentro (los premios, no me interesan mucho.. ¡nunca sé qué hacer con ellos!). Incluso me he dado cuenta de que el reconocimiento y la valoración que se recibe cuando quedas el primero o sacas dieces, dura muy poco y a menudo, no es tan guay como parece.
11. Déjame hacer lo que quiera en mi tiempo libre.
¿Qué te parece si me llevo a clase algo para leer o dibujar para cuando haya acabado? Es más… sería genial que me dejaras escuchar música con mis cascos cuando hago la tarea del día siguiente y hasta que termine la clase (aunque creo que eso no va a ser posible, es lo que más me ayudaría a concentrarme y a relajarme). Pero por favor, no me des más de lo mismo ni me pongas más deberes que a mis compañeros… no es justo.
12. Necesito unos minutos de “atención extra” a la semana.
Dame un toque de atención de vez en cuando, una palmadita en la espalda. Habla conmigo a solas y pregúntame qué me interesa aprender este curso. Además de corregirme, dime, sobre todo, lo bueno que ves en mí (a veces, precisamos que alguien nos recuerde ese tipo de cosas para no olvidarlas y, ¡quién mejor que tú!). Saber lo que esperas de mí y sentir tu afecto y tu complicidad, es lo que me aporta la confianza y la motivación que necesito.
13. Prefiero trabajar solo.
En los trabajos en equipo, siempre hay alguien que manda mucho y que hace poco y mal y yo, me preocupo de hacer bien las cosas. Aunque siempre me he adaptado bien al ritmo de la clase (incluso me gusta echar una mano a algún
amigo/a cuando me pregunta cómo se hace algo), prefiero trabajar solo y conseguir las cosas por mí mismo (muchas veces me pregunto por qué son tan importantes los trabajos en grupo para el futuro si, de mayor, todo el mundo va
a lo suyo… y solo saben contar chistes de sexo que no entiendo, de lo aburrido que es su trabajo, o de lo mal que va la política y la economía).
14. A veces me cuesta entender bromas y dobles sentidos.
Me tomo todo a pecho y en serio y eso, me hace sufrir y preocuparme innecesariamente. Si amenazas a la clase con algún gran castigo ficticio para conseguir que hagamos algo o te pones seria para decir una broma, yo siempre te creo ¿cómo vas tú a mentirnos?.
15. Confío en ti.
Sé que siempre harás todo lo posible para que los alumnos que pasen por tu aula, aprendan a identificar y cuidar sus propias fortalezas y habilidades. Espero haberte ayudado a comprender mejor a los niños como yo pero… ten en cuenta, que cada uno de nosotros somos un mundo, con motivaciones y formas de aprender diferentes, igual que cada profe, tiene su propia manera de enseñar (y es verdad que si los profes nos dais todo lo que necesitamos en todo momento, nosotros, dejaríamos de buscar, de pensar y de investigar por nosotros mismos). Pero, ¿sabes lo que más me gustaría? que cuando sea mayor, nos encontremos algún día por la calle y te apetezca pararte a hablar conmigo para preguntarme cómo me ha ido (estaría genial seguir haciéndote partícipe de mis logros y recordar viejos tiempos). Ese es mi deseo…
Fdo. Un alumno de AACC de sexto de primaria
Maestros…
…A veces se les ve nada más mirarles a los ojos
y estudiar brevemente sus gestos…
Son personas especiales (normalmente luchadoras),
con un “don” que encajan bajo el disfraz de su asignatura o su disciplina.
Están contribuyendo a obrar milagros y, ni siquiera lo saben.
Son los constructores de autoestimas,
los arquitectos de almas,
los encantadores de sueños,
la inspiración de futuras vocaciones que están aún por crearse.
Ya no hay razón
para el desconocimiento.
Es hora de abrir mentes, de sentir desde el fondo y mirar
hacia dentro.
¿Te unes al reto?…

