- Cribados universales y sistemáticos: Evaluaciones en 2.º Infantil, 2.º y 6.º Primaria y 1.º ESO, con protocolos homogéneos para toda la comunidad que permitan pasar de un modelo reactivo a uno proactivo.
- Formación obligatoria del profesorado: Inicial y continua, con identificación de perfiles menos visibles, doble excepcionalidad, atención emocional y metodologías multinivel.
- Potenciar el Equipo Específico AACC: Más personal, mayor capacidad real de intervención en centros y coordinación directa con los equipos de orientación.
- Pasar a un enriquecimiento real: Agrupamientos flexibles, proyectos de profundización, mentorías, compactación curricular, aprendizaje basado en investigación y programas STEAM avanzados.
- Mejorar la atención emocional y social: Apoyo psicológico, trabajo de habilidades socioemocionales y redes de iguales para prevenir ansiedad, aislamiento y acoso.
- Reducir sesgos de género y socioeconómicos: Las niñas y el alumnado vulnerable siguen infradetectados. El cribado universal es la herramienta clave para reducir estos sesgos.
- Evaluación pública anual: Publicar no solo el número de identificados, sino también la edad media de detección, distribución por sexo, medidas aplicadas, resultados académicos y bienestar del alumnado.
Cantabria ha dado un paso significativo: por primera vez supera la media nacional de identificación AACC, con 946 alumnos identificados (1,01 %) en el curso 2024-2025, situándose en el 5.º puesto del ranking de comunidades autónomas. La creación del nuevo equipo específico en 2025 refuerza esta tendencia positiva.
Sin embargo, los datos siguen mostrando una identificación muy inferior a la prevalencia real estimada entre el 2 % y el 10 %, lo que apunta a que podrían existir varios miles de alumnos todavía sin identificar. El reto ya no es solo detectar más alumnado, sino construir un modelo estable de detección, formación, enriquecimiento curricular real y atención emocional integral.
